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La democracia exige discusión y debate, intercambio de opiniones y puntos de vista entre los ciudadanos. Sólo así podrán éstos ejercer sus derechos y cumplir con sus obligaciones de manera consciente e informada. Para alcanzar esta condición son muchos y variados los instrumentos a poner en juego; entre ellos destacan los medios de comunicación de masas, y particularmente la prensa escrita, siempre que operen con independencia y respeto a la veracidad.
El ágora, el lugar donde habitualmente se reunían los ciudadanos de la antigua Grecia, jugó un papel esencial en la consolidación de la democracia como mejor sistema de gobierno de la sociedad. La presencia física en un espacio limitado de los interesados en los asuntos públicos daba una fluidez insuperable al debate y permitía una rápida y sólida formación de opinión entre quienes acudían al lugar dispuestos a escuchar y a participar. A pesar de los avances tecnológicos en el ámbito de la comunicación, todavía hoy en día conviene disponer de ágoras donde los ciudadanos puedan saciar su deseo de información y conocimiento.
Tribuna Barcelona se ha convertido en un ágora ya imprescindible para la sociedad catalana, como demuestran el nivel cualitativo y cuantitativo de asistencia y participación a las numerosas sesiones realizadas. Un repaso a los nombres de las personalidades invitadas a sus ya cerca de trescientas sesiones pone de relieve la amplitud de las inquietudes y la apertura ideológica con las que opera. Políticos de todo el espectro, científicos y profesionales de múltiples campos, artistas de muy diversas tendencias han sido invitados a llevar la batuta en los tradicionales almuerzos donde los comensales han podido dialogar libremente con ellos. Todas las opiniones son respetables y han sido respetadas en una muestra del civismo que impera en nuestra sociedad y que Tribuna Barcelona tiene a gala defender.
Me corresponde presidir la segunda etapa de tan singular entidad. Es un reto considerable, habida cuenta de la brillantez con la que el Sr. López Burniol condujo la nave en sus diez primeros años de existencia. Mi compromiso es seguir fiel a los principios que inspiraron su gestión y que han hecho de Tribuna Barcelona una pieza esencial del entramado institucional catalán tras demostrar su amplitud de miras, su independencia y el más escrupuloso respeto a la pluralidad.
A. Serra Ramoneda
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